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Ordenaciones sacerdotales |
El jueves 29 de agosto, Mons. Javier Echevarría confirió la ordenación sacerdotal a tres diáconos de la Prelatura, en la Parroquia de San Miguel, situada en un lugar céntrico de Pamplona (España). Los nuevos sacerdotes son Roberto Castillo Vargas, Pedro María de Diego Tellitu, y Juan Antonio Gil Tamayo.
Tres días más tarde, el 1 de septiembre, el Prelado del Opus Dei confirió la ordenación sacerdotal a otros 37 fieles de la Prelatura en una ceremonia celebrada en el santuario de Torreciudad. Sus nombres son: Xavier Argelich i Casals, Mario Salvador Arroyo Martínez Fabre, Manuel Beunza Nuin, Santiago Blanco Rico, Pedro Miguel Boléo Tomé, Borja de León González, Oscar del Amo Palomero, Jude Idahosa Egharevba, Mario Filippa, Ignacio Font Boix, José Gorgas Longás, Ramón Goyarrola Belda, Alfonso Guerrero Suárez, Julián Gutiérrez Martí, Luis Guillermo Gutiérrez Upegui, Jean-Philippe Huet, Paul Douglas Kais, Esteban Llambías, Pedro Ignacio Lobo Zavalía, Pablo Lucena Molina, Eduardo Martínez Bernaola, Xavier Masdeu Mas, Martin John Miller, Pablo Molero Hernández, M. Eduardo Mora Altamirano, Manuel Moreno Araujo, Jorge Nava Rodríguez, Miguel de Sampaio Sotto-Mayor Negrão, Ramón Pereira Somoza, Pablo Requena Meana, Josep María Rovira Campos, Laurence Joseph Salud, Rafael Alberto Sevilla Valdivia, Juan Pablo Taberner Navarro, Derrick Ting Go (Barria), Richard James Umbers Lee y Wilhelmus Johan Georg Albert Veth.
Los nuevos sacerdotes proceden de Argentina, Ecuador, España, Estados Unidos, Filipinas, Francia, Holanda, Italia, México, Nigeria, Nueva Zelanda, Perú, Portugal y Venezuela.
El Prelado destacó en la homilía del día 1 la coincidencia de la ordenación con el año del centenario del nacimiento y la ya cercana canonización de Josemaría Escrivá, del que dijo que «por vosotros rezó muy especialmente, al encomendar la santidad de sus hijos sacerdotes y de todos los presbíteros del mundo». Al final de su homilía, pidió la oración diaria para que haya «muchas vocaciones de sacerdotes con hambre de santidad, indispensable para administrar el perdón divino, y para saciar las necesidades de todas las almas con el pan de la palabra de Dios y con el Pan eucarístico».
Por la tarde el Prelado mantuvo un encuentro con las familias y amigos de los nuevos sacerdotes, a quienes transmitió la bendición del Papa.
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