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Congregación para la Educación Católica: Cartas de concesión del título de Pontificia Universidad al Pontificio Ateneo de la Santa Cruz (20-VII-1998) y de congratulación por tal reconocimiento (14-IX-1998)


Roma, 20 de julio de 1998

Prot. N. 638/98/4

Su Excelencia Reverendísima
Mons. Javier Echevarría
Obispo tit. de Cilibia
Prelado del Opus Dei
Gran Canciller del
Pontificio Ateneo de la Santa Cruz
ROMA

Excelencia Reverendísima,

Acusamos recibo de su estimada carta del 21 de mayo pasado con la que presentó a este Dicasterio una petición formal con el fin de obtener del Santo Padre la concesión del título de Universidad Pontificia para el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz de Roma.

Con la presente, tenemos el gusto de comunicarle que el Sumo Pontífice, atendiendo a que dicho Ateneo responde a los requisitos requeridos tradicionalmente para la atribución de tal título, y a que ha desarrollado hasta ahora un servicio apreciable en la formación de los alumnos que lo frecuentan, concede con gusto el título de Universidad Pontificia al mencionado Ateneo.

Formulamos nuestros mejores deseos de que dicha Universidad obtenga resultados académicos cada día más fecundos.

Aprovechando la circunstancia, nos es grato expresarle nuestros saludos más distinguidos, confirmándonos,

de Vuestra Excelencia Reverendísima devotísimos en el Señor.

+ Pío Card. Laghi

Giuseppe Baldanza
Subsecretario

o o o

Roma, 14 de septiembre de 1998

Prot. N. 638/98

Su Excelencia Reverendísima
Mons. Javier Echevarría
Obispo tit. de Cilibia
Prelado del Opus Dei
Gran Canciller de la
Pontificia Universidad de la Santa Cruz
ROMA

Excelencia Reverendísima,

Al aproximarse la fecha en la que el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz celebrará la elevación, por el Santo Padre, al título de Pontificia Universidad, este Dicasterio se alegra de poder enviar a Vuestra Excelencia y a todos los responsables de dicha Institución unas palabras de felicitación por tal significativo reconocimiento, que corona un recorrido académico de varios años unido estrechamente a la inspiración originaria del Fundador del Opus Dei.

Servir a la Iglesia fue el gran anhelo del Beato Josemaría Escrivá de Balaguer, ese vivo deseo lo ha dejado como preciosa herencia a los fieles de la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. El Pontificio Ateneo de la Santa Cruz ha surgido de este amor, que lo impulsó a promover, junto a la sede de Pedro, un Centro universitario, con la finalidad de desarrollar, —en colaboración fructuosa con los demás Ateneos Romanos— un trabajo amplio y profundo de investigación y de formación de clérigos y laicos de todo el mundo, en el ámbito de los estudios eclesiásticos.

A la espera de que madurasen las condiciones para instituir en la Urbe tal Centro de estudios superiores, el Beato Josemaría inspiró y dio vida a diversas iniciativas —como el Colegio Romano de la Santa Cruz y el Colegio Romano de Santa María— para explorar mejor, con la investigación y el estudio, el patrimonio de la sabiduría cristiana, profundizando en las disciplinas relacionadas con la Revelación y la misión evangelizadora de la Iglesia.

Al mismo tiempo, promovió la formación al más alto nivel académico, de estudiosos de las ciencias eclesiásticas; pero, sobre todo, preparó el camino con oración y trabajo, delineando las características del Centro tan deseado, entre las que destacaba la romanidad: el espíritu universal y ecuménico, con plena fidelidad al Magisterio de la Iglesia.

Este impulso inicial fue recogido por el sucesor del Beato Escrivá, el Ecc.mo Mons. Álvaro del Portillo, que continuó con empeño solícito el camino emprendido y, en 1984, pidió a la Santa Sede la creación del deseado Centro. Este Centro, constituido por las Secciones romanas de las Facultades de Teología y de Derecho Canónico de la Universidad de Navarra, fue erigido el 9 de enero de 1985, con Decreto N. Prot. 253/83/25 de este Dicasterio.

Gracias al constante impulso del fundador y primer Gran Canciller del Centro, S. E. Mons. Álvaro del Portillo, se desarrollaron en los años sucesivos las actividades didácticas y de investigación, y entre éstas, en particular, un Departamento de Filosofía. El 9 de enero de 1990, con Decreto Prot. N. 1720/88/37, esta Congregación erigió canónicamente, aprobando los Estatutos, el Ateneo Romano de la Santa Cruz, con las Facultades de Teología y de Filosofía, a las cuales se añadió, el 28 de marzo de 1993, la Facultad de Derecho Canónico (Decreto Prot. N. 2002/92/25).

Este notable desarrollo académico tuvo un primer significativo reconocimiento diez años después del comienzo de las actividades académicas, el 26 de junio de 1995, fiesta del Beato Josemaría Escrivá, con la concesión, por el Santo Padre, del título de Pontificio al Ateneo Romano de la Santa Cruz.

Finalmente, con el impulso de Vuestra Excelencia, el Centro se ha enriquecido y consolidado con la creación de la Facultad de Comunicación Social Institucional, erigida por esta Congregación con Decreto Prot. N. 1436/95 del 26 de febrero de 1996, y con la aprobación de los Estatutos generales y particulares de las cuatro Facultades, que tuvo lugar el 16 de enero de 1998.

Este itinerario, rubricado por la abundante generosidad y el empeño encomiable de muchas personas, en fidelidad al impulso del Fundador, culmina hoy con la atribución, por el Santo Padre, de la denominación de Pontificia Universidad a dicho Centro, que actualmente está compuesto por las Facultades de Teología, Filosofía, Derecho Canónico y Comunicación Social e Institucional, así como por el Instituto Superior de Ciencias Religiosas con sede en el Apolinar, colocado desde el 16 de julio 1988 bajo la guía y tutela académica de la Facultad de Teología.

Con un vivo sentido de gratitud por el trabajo que dicha Institución ha realizado hasta ahora, en la promoción de los estudios eclesiásticos y al servicio de la formación de los alumnos, esta Congregación se une, con la presente, a Vuestra Excelencia, a los responsables, a los profesores y a los estudiantes de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, en su acción de gracias a la Santísima Trinidad y a la Bienaventurada Virgen Madre de Dios y Madre Nuestra, Sedes Sapientiæ, por los abundantes frutos recibidos durante estos años, e invoca sobre todos la abundancia de las bendiciones celestes, propiciadora de una fecundidad y una irradiación mayores cada día, en el cultivo de los estudios superiores al servicio de la Iglesia.

Renovándole, personalmente, nuestro vivo agradecimiento por la dedicación con que desempeña el cometido de Gran Canciller de la citada Pontificia Universidad, y con la certeza de poder contar también en el futuro con Su disponibilidad, tantas veces manifestada, para colaborar con este Dicasterio, aprovechamos la ocasión para asegurarle nuestros más distinguidos sentimientos, al tiempo que nos profesamos

de Vuestra Excelencia Reverendísima devotísimos en el Señor,

+ Pío Card. Laghi

+ Giuseppe Pittau, SJ

Romana, Nº 27, Julio-Diciembre 1998, p. 247-250.

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