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Suva, Islas Fiji. En medio del Pacífico

Un profesor de enseñanza primaria, nativo de las islas Fiji, propuso llevar a cabo algunos proyectos de construcción y restauración en un pequeño pueblo a 50 kilómetros al sur de Suva, la capital del país. Después de muchos preparativos, un grupo de 17 australianos y 4 neozelandeses se reunieron en la capital de Fiji, tras varias horas de vuelo desde Sidney y Auckland, para emprender esa pequeña aventura en la selva tropical.

La localidad, situada en el estuario del río Rewa, cuenta con 200 habitantes. Las condiciones en que viven son muy precarias. Carecen de medios económicos y están totalmente aislados del mundo urbano. Tanto es así que sólo fue posible llegar al pueblo desafiando las aguas del río en pequeñas embarcaciones, pues no había camino alguno que permitiera el uso de un vehículo.

El plan de trabajo comprendía la restauración de un centro comunitario y la instalación de un depósito para recoger agua de lluvia, pues la aldea no contaba con agua potable. También se prestó ayuda en la construcción de un camino y se repararon las puertas de la iglesia de una aldea cercana. Además los habitantes del lugar se mostraron particularmente agradecidos por el trabajo de resturación que se hizo en la capilla local, que incluyó la fabricación e instalación de vidrieras. Comentaban que les enorgullecía tener ahora la mejor capilla de la región. La universalidad de la Iglesia se hacía sentir con mucho vigor al asistir a la Santa Misa en un ambiente que aúna culturas tan diferentes.

Romana, Nº 36, Enero-Junio 2003, p. 160-161.