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10 años de la Universidad Campus Biomédico

La Universidad Campus Biomédico de Roma cumplió su décimo aniversario el 15 de octubre de 2003. El Campus es una iniciativa querida por Mons. Álvaro del Portillo, que impulsó a algunos miembros de la Prelatura a dar vida a un Ateneo en Roma, en el que se ofreciera un modelo didáctico y de asistencia sanitaria centrado en el servicio a la persona. La Universidad está compuesta por dos facultades: la de Medicina y Cirugía que ofrece, además de la licenciatura en Medicina, la de Enfermería y Dietética; y la de Ingeniería Bio-Médica.

Mons. Javier Echevarría celebró en esta ocasión la Santa Misa de inauguración del Año Académico en la Basílica de S. Apolinar, en Roma, y en su homilía recordó unas palabras pronunciadas por su predecesor hace diez años: D. Álvaro os animaba a “saber recibir con garbo y espíritu deportivo” las dificultades propias de todo inicio; y os recomendaba trabajar con espíritu de unidad y de comprensión, con optimismo. “Esta es la palabra clave –decía– que no debéis olvidar jamás: ¡servicio! A través de vuestro trabajo como educadores, investigadores, estudiantes, y a través de las demás labores –todas importantes: las administrativas, de mantenimiento, de limpieza, etc.–, estáis llamados a servir a los demás con alegría.

Esta idea del servicio como clave del éxito de la Universidad fue también desarrollada durante la ceremonia de inauguración del Año Académico, celebrada la mañana del 15 de octubre en el Palazzo Lancellotti. Estaban presentes el Presidente del Campus, Paolo Arullani, el Rector, Vincenzo Lorenzelli, los profesores, estudiantes, personal no docente y las familias. Cumplir los primeros diez años de vida –dijo en su intervención el Prof. Arullani– significa mucho, pero diez años son pocos para una institución que está destinada a durar siglos, como demuestran otras universidades italianas que están celebrando sus respectivos centenarios. El Rector, Vincenzo Lorenzelli, subrayó que un aniversario representa siempre, para una institución, la ocasión de reflexionar sobre los propios fines y sobre el grado en que éstos han sido alcanzados en el periodo transcurrido, con el objeto, sobre todo, de dirigir y eventualmente corregir la acción futura. En estos diez años el Campus ha demostrado una clara vocación social, convirtiéndose en un modelo de servicio público que une la atención a la persona –tanto la del estudiante como la del enfermo– al empeño por la alta competencia científica. El Campus, en estos diez años, ha concentrado sus esfuerzos en la mejora en la calidad de la didáctica universitaria y, por tanto, de la formación superior de las nuevas generaciones –siguió en su discurso el Rector– que se encuentran y se encontrarán cada vez más trabajando en una sociedad en la que el conocimiento, el aprendizaje constante y la continua innovación constituyen el único factor verdaderamente competitivo y su mismo fundamento. No es otra la razón por la que en las facultades científicas hay un Departamento de Antropología y Ética Aplicada y otro de Investigación Educativa y Didáctica. La profesora Paola Binetti, directora de este último, comentó durante la inauguración que demasiado a menudo, a quien se ocupa de formación se le acusa de ser utópico. Personalmente —añadió— estaría muy contenta si el Campus lograse convertirse en expresión viva de una utopía, en la que es posible dar formación con alegría y eficacia. Durante la ceremonia intervino también un representante de los estudiantes, Fabio Mangiacapra, que explicó cómo para los estudiantes el Campus no es simplemente una óptima Universidad o un proyecto ambicioso, sino un punto de referencia también moral y humano.

Por la tarde, una delegación de 200 personas entre profesores, estudiantes y personal de la Universidad fue recibida por el Presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi, junto con los Ministros de Sanidad, Girolamo Sirchia, y Educación, Letizia Moratti. El Presidente del Campus, Paolo Arullani, en su saludo al Presidente de la República, recordó que el Campus se inspira en las enseñanzas del fundador del Opus Dei: San Josemaría —dijo Arullani— nos ha enseñado a cultivar un ánimo cristiano juntamente con una sana mentalidad laical que sepa dar el justo peso a la profesionalidad, al sentido cívico y al amor a la Patria, que Usted tanto estima. Es este espíritu el que anima al Campus desde hace diez años en su esfuerzo por contribuir a que en nuestro País se pueda hablar de “buena sanidad” y no de “mala sanidad”; a que el enfermo no sea sólo bien atendido, sino tratado con afecto; a que al estudiante no sólo se le impartan lecciones, sino una atención personalizada que lo sostenga en su itinerario universitario; a que la investigación se lleve a cabo con seriedad científica, movida por la pasión de socorrer al hombre en todas sus necesidades.

El profesor Arullani mencionó también las actividades del Campus que se desarrollan actualmente en la zona este de Roma, con un Poliambulatorio y un centro oncológico avanzado, además del Policlínico Universitario, y los proyectos en los que el Campus se encuentra involucrado para la formación de médicos y enfermeros en África Central. Por último habló del futuro: Estamos —dijo Arullani— en vísperas de un gran desafío. Hasta ahora hemos trabajado en estructuras arrendadas, pero ahora vamos a construir la sede definitiva de Trigoria, donde ya surge una primicia: el centro para la Salud del anciano, que está desarrollando con éxito actividades de atención ambulatoria y de acogida a los ancianos de la zona. Ahora debemos afrontar el reto de la construcción de unas nuevas estructuras: un total de 400.000 metros cúbicos sobre un terreno de sesenta hectáreas. Deseamos que también el Estado pueda contribuir en parte a este esfuerzo. Estaríamos contentísimos si un día Usted nos visitara, y por ahora confiamos en su ayuda, de la que tenemos absoluta necesidad. La intervención de Arullani concluyó con la entrega a Ciampi de una selección de cartas de pacientes que han escrito al Campus para dar gracias por los cuidados y por el trato afectuoso que han recibido en el Policlínico.

El Presidente de la República expresó su sincera felicitación a una Universidad que se precia, según el mismo dijo, de contar con una bajísima proporción de estudiantes que repiten curso y una altísima tasa, el 99%, de estudiantes que terminan la carrera en los plazos previstos. El Presidente añadió: Me consta que también el índice de inserción laboral después de la carrera es elevado. De todo esto no puedo más que complacerme sinceramente, porque, por desgracia, no es así en todas las universidades italianas; demasiado a menudo el número de licenciados es excesivo en relación con los requerimientos del mercado, o bien, está por debajo, en campos propios de facultades poco frecuentadas por los estudiantes pero de las que el mercado solicita licenciados.

El Ministro de Sanidad definió el Campus: un ejemplo de cómo la ciencia puede unirse a la ética, de cómo la atención a la persona y el respeto de la dignidad humana coinciden con prestaciones de altísimo nivel. Peculiar es, desde este punto de vista, el empeño del Campus en la formación de los profesionales de la enfermería, que hoy en día siguen representando el signo distintivo de la unión inseparable entre preparación técnica y humanización de la relación con el paciente. La ministra de Educación subrayó el papel del Campus como modelo para otras universidades, porque en el Campus las mejores energías físicas y profesionales se dirigen al servicio del hombre: el ejemplo debería ser estímulo, también para que se extienda por todo el territorio nacional.

Romana, Nº 37, Julio-Diciembre 2003, p. 76-78.