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París, Francia. Jornada sacerdotal en París

¿Qué hacer cuando un enfermo pide que se le abrevien sus sufrimientos? Con esta pregunta como telón de fondo, el lunes 24 de noviembre se celebró un coloquio para sacerdotes en los locales anejos a la parroquia de St Pierre du Gros Caillou.

Frédéric Laupies, profesor de filosofía, comentó, a raíz de la corporalidad y temporalidad de la persona humana, que si el hombre reconoce el orden de las cosas encuentra su lugar: precisamente gracias al esfuerzo y al sufrimiento, experimenta su identidad, sus límites, y encuentra la alegría; por el contrario, si no reconoce esos límites puede ser víctima de la peligrosa ideología de la técnica, que termina por tratar la vida como una realidad instrumental al servicio de un objetivo superior.

Por su parte, Mons. Jacques Suaudeau, teólogo, oficial de la Pontificia Academia para la Vida, recordó las enseñanzas morales de la Iglesia acerca de estos temas y explicó que ayudar a morir no es matar: morir con dignidad, dijo, es ser acompañado por una presencia reconfortante, ser escuchado, considerado como una persona humana y no simplemente como un objeto del que hay que cuidar.

Finalmente, el profesor Lucien Israël, oncólogo, dijo que en su larga carrera como médico ha recibido sólo una petición de eutanasia, y ensalzó la misión del médico: defender al hombre, no matarlo; defenderlo hasta el final.

Romana, Nº 37, Julio-Diciembre 2003, p. 83-84.