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Roma (Italia) Jornada sobre la beatificación de Juan Pablo II

“Beatificación de Juan Pablo II: opinión pública y sensus fidei” fue el tema de la Jornada de estudio organizada por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, en Roma, el pasado 1 de abril, con motivo de la beatificación de Juan Pablo II, que tendría lugar un mes después. Inauguró los trabajos el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. También el anterior director de la Oficina de prensa de la Santa Sede, Joaquín Navarro-Valls, pronunció una conferencia.

La segunda parte de la jornada incluyó una mesa redonda con la participación de periodistas vaticanistas y docentes de comunicación, moderada por el profesor Diego Contreras, Decano de la Facultad de Comunicación Institucional de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz. Intervinieron Luigi Accattoli, vaticanista emérito del periódico “Corriere della Sera”; Aldo Maria Valli, vaticanista del noticiario de la televisión pública italiana; Marina Ricci, vaticanista del noticiario del Canal 5-Mediaset; Elisabetta Lo Iacono, docente de periodismo en la Facultad Teológica San Buenaventura, y Giovanni Tridente, profesor de ética informativa en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.

Unas semanas antes, el 9 de marzo, en la misma sede, el postulador de la causa de canonización de Juan Pablo II participó en uno de los coloquios organizados por la Facultad de Comunicación de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz. Durante el encuentro, Mons. Slawomir Oder dijo que Karol Wojtyla “mostraba el Evangelio, la palabra de Dios, con su vida”. El postulador señaló que estos últimos seis años, en los que le ha tocado seguir el proceso de beatificación, suponen “la etapa más importante” de su vida.

Mons. Oder afirmó que la personalidad de Juan Pablo II era fascinante y que “cuando no podía hablar más, porque había perdido esta capacidad, transmitía igualmente —a pesar de su impotencia humana— la fuerza de su fe”. Explicó finalmente que “la santidad es un proceso, una respuesta que el hombre da por la gracia de Dios”. Quien “se acoge a Él deja que se transforme su corazón”.

Romana, Nº 52, Enero-Junio 2011, p. 152.