envelope-oenvelopebookscartsearchmenu

Montse Grases es declarada venerable

El 26 de abril, el Papa Francisco autorizó que la Congregación de las Causas de los Santos promulgase el decreto sobre la heroicidad de las virtudes de Montse Grases (1941-1959), una joven del Opus Dei.

Al conocer el anuncio realizado por la Santa Sede, el prelado del Opus Dei, Mons. Javier Echevarría, dijo: «Agradezco de corazón al Señor este paso en la causa de beatificación de Montse, una muchacha con una vida breve, que ha sido un auténtico don de Dios para quienes la trataron y también para aquellos que la han conocido después».

Además señaló que Montse Grases «correspondió desde una temprana edad al amor de Dios en medio del mundo y procuró ser piadosa, trabajar con afán de servicio, con la disposición de atender generosamente a los demás, olvidada de sí misma. Siguió fielmente al Señor cuando la llamó a formar parte del Opus Dei y buscó caminar —a través de una existencia común a la mayoría de las mujeres— muy unida a él, también mientras padeció un cáncer que le ocasionó la muerte y que le provocaba dolores muy intensos. Intentó llevar a cabo sus ocupaciones diarias por amor a Dios y a los demás, y se propuso acercar a muchas personas a Jesús».

Finalmente, Mons. Echevarría comentó: «Tengo la ilusión de que el ejemplo de Montse continúe ayudando a muchas chicas y a muchos chicos jóvenes a plantearse una vida de generosa entrega al Señor en el matrimonio, en el celibato apostólico, en la vida religiosa y en el sacerdocio».

Rasgos biográficos

María Montserrat Grases García —Montse— nació en Barcelona, el 10 de julio de 1941. Fue la segunda de los nueve hijos de Manuel Grases y Manolita García. Después de cursar el bachillerato, que alternó con los estudios de piano, ingresó en la Escuela Profesional para la Mujer de la Diputación de Barcelona.

Le gustaban los deportes, la música, las danzas populares de su tierra —como las sardanas— y también disfrutaba actuando en obras de teatro. Tenía muchos amigos. Sus padres le enseñaron a tratar a Dios con confianza. En el hogar de los Grases, asimiló algunos de los rasgos distintivos de su carácter: la alegría, la sencillez, el olvido de sí y la preocupación por el bien material y espiritual de los demás. Con unas cuantas compañeras de su escuela, visitaba zonas pobres de la ciudad de Barcelona y daba catequesis a niños, a los que en ocasiones llevaba juguetes o caramelos. Tenía un temperamento vivaz, espontáneo, y sus reacciones a veces eran un poco bruscas, aunque sus familiares y profesores recuerdan que luchaba por dominarse y ser amable y jovial con todos.

En 1954 conoció el Opus Dei, institución de la Iglesia Católica, fundada en 1928 por san Josemaría Escrivá de Balaguer, para recordar que todos los cristianos están llamados a ser santos en su ambiente familiar y laboral. Sus padres formaban parte de la Obra desde hacía algunos años y la ayudaron a consolidar su vida espiritual y a luchar por vivir mejor las virtudes cristianas; Manolita animó a su hija Montse a frecuentar un centro del Opus Dei, Llar, que ofrecía formación cristiana y humana a chicas jóvenes. Poco a poco, se dio cuenta de que Dios la llamaba a este camino de la Iglesia y, el 24 de diciembre de 1957 —tras meditar, orar y pedir consejo—, solicitó ser admitida en el Opus Dei. A partir de entonces, se esforzó con mayor decisión y constancia para buscar la santidad en su vida cotidiana; en su lucha ascética puso en primer plano la contemplación de la vida de Jesús, la piedad eucarística, la devoción a la Virgen, una profunda humildad y el empeño por servir a los demás. También los partidos de baloncesto o de tenis eran para ella una ocasión de dedicarse al prójimo. Montse se esforzó por descubrir la voluntad divina en el cumplimiento de sus deberes y en el cuidado, por amor, de los pequeños detalles, y logró transmitir a muchos de sus parientes y amigos la paz que da vivir cerca de Dios.

En junio de 1958 le diagnosticaron un cáncer (sarcoma de Ewing) en el fémur de la pierna izquierda. La enfermedad duró nueve meses, y le ocasionó dolores muy intensos, que aceptó con serenidad y con fortaleza. Mientras estuvo enferma, manifestó siempre una alegría contagiosa y una capacidad de hacer amigos que tenía origen en su amor por las almas. Acercó a Dios a muchas de sus amigas y compañeras de clase que iban a visitarla. Encontró a Jesús y a la Virgen en el dolor. Los que estuvieron cerca de ella fueron testigos de su progresiva unión con Dios y del modo en que Montse transformaba el sufrimiento en oración y en apostolado: en santidad. Una de sus amigas afirma que, cuando la veía rezar, palpaba su proximidad con Cristo.

Murió el 26 de marzo de 1959, Jueves Santo, poco antes de cumplir los 18 años. Fue sepultada en el cementerio del Sudoeste de Barcelona. Numerosas personas manifestaron que su vida había sido heroica y ejemplar. Desde entonces, esta fama de santidad ha ido aumentando progresivamente, no solo en España sino en los cinco continentes. En 1994 su cuerpo fue trasladado al oratorio del Colegio Mayor Bonaigua (calle Jiménez i Iglesias, n. 1, Barcelona); y son muchas las personas que van allí a pedir la ayuda y la intercesión de Montse. También son muy abundantes los favores y gracias atribuidos a su intercesión: muchos provienen de personas jóvenes que solicitan ayuda a Montse en sus necesidades.

El itinerario de la causa de canonización

El proceso informativo sobre Montse Grases se desarrolló en Barcelona. Lo inició el arzobispo Mons. Gregorio Modrego Casaus el 19 de diciembre de 1962, y se concluyó el 26 de marzo de 1968, bajo la autoridad del nuevo arzobispo, Mons. Marcelo González Martín.

En los años siguientes, el itinerario de la causa procedió más despacio, con motivo de las reformas de la normativa de las causas de canonización realizadas por el beato Pablo VI y por san Juan Pablo II. La fama de santidad de Montse continuó aumentando.

El 15 de mayo de 1992, la Congregación de las Causas de los Santos declaró la validez del proceso diocesano de Montse Grases. Ese mismo año, sin embargo, se decidió realizar una investigación suplementaria, entre otros motivos, para enriquecer el material recogido en los años sesenta. Este proceso adicional tuvo lugar en Barcelona, del 10 de junio al 28 de octubre de 1993. El 21 de enero de 1994, la Congregación de las Causas de los Santos decretó la validez del segundo proceso.

El 21 de noviembre de 1999, fue presentada la Positio sobre la vida y las virtudes de la sierva de Dios. El 10 de junio de 2015, el congreso peculiar de los consultores teólogos de la Congregación de las Causas de los Santos dio respuesta positiva a la pregunta sobre el ejercicio heroico de las virtudes por parte de Montse Grases y el 19 de abril de 2016, la congregación ordinaria de los cardenales y de los obispos se pronunció en el mismo sentido.

El martes 26 de abril de 2016, el Papa Francisco recibió del cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, una relación detallada de las fases de la causa, ratificó el voto de la Congregación de las Causas de los Santos y autorizó que se publique el decreto por el que se declara venerable a Montse Grases. La noticia se conoció el 27 de abril, festividad litúrgica de la Virgen de Montserrat.

Romana, Nº 62, Enero-Junio 2016, pag. 142-145.