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Celebraciones eucarísticas en la fiesta de san Josemaría


En torno a la fiesta de san Josemaría Escrivá de Balaguer, el 26 de junio, se celebraron numerosas Eucaristías en todo el mundo. En este artículo se recoge una breve reseña de algunas de ellas.

El 10 de junio, en el Franciscan Chapel Center de Tokyo (Japón), Mons. Joseph Chennoth, nuncio apostólico en el país, celebró una Misa con Mons. Ramón López Mondéjar, vicario regional del Opus Dei en Japón y el secretario de la nunciatura. Mons. Chennoth agradeció a los presentes su implicación en diversas actividades de evangelización que se realizan a favor de «mayores y jóvenes, estudiantes y profesionales; para los católicos, cristianos o no cristianos, cualquiera que tenga interés en conocer a Cristo». El nuncio animó a seguir promoviendo actividades que ofrezcan, al mismo tiempo, «una instrucción espiritual, doctrinal, catequética y religiosa» y «una formación humana, de carácter, de virtudes y valores», de modo que «forme a las personas en su totalidad». «San Josemaría —afirmó Mons. Joseph Chennoth— siempre recomendaba: Primero, oración; después, expiación; en tercer lugar, muy en “tercer lugar”, acción (Camino, n. 82). Esto no es una paradoja, sino una verdad perenne: los frutos del apostolado están, sobre todo, en función de la oración y de la vida sacramental intensa y constante. En una palabra, esto es el secreto de la santidad y de los éxitos de los santos». En el país nipón se celebró la Santa Misa también en Kyoto, Osaka y Nagasaki.

El 26 de junio, el cardenal Angelo Scola celebró una Misa en la fiesta de san Josemaría en el Duomo de Milán (Italia). Durante la homilía, el cardenal explicó cómo el trabajo puede convertirse en lugar de encuentro con Dios: «Todos los fieles están llamados a vivir su trabajo cotidiano como un medio decisivo para configurarse con Cristo. ¿Por qué? Porque el trabajo, en el horizonte de la fe, aumenta la libertad. El trabajo es una ocasión para acoger el don sacramental de Cristo y hacer que fructifique en el tejido diario de las circunstancias y las relaciones. Es el lugar donde la memoria de Cristo y la existencia están llamadas a coincidir, de modo que el Evangelio de Jesús se anuncie a todos. San Josemaría lo sabía muy bien y por eso invitaba a todos a convertir —por el amor— el trabajo humano de nuestra jornada habitual, en obra de Dios, con alcance eterno (Forja, n. 742). Es significativo que haya querido subrayar la unidad entre el amor y el trabajo: son, de hecho, ámbitos fundamentales de la experiencia humana que, transfigurada gratuitamente por el encuentro con Cristo, se convierte en ocasión para proclamar el Evangelio a todos», recordaba el cardenal.

En la catedral de Madrid (España), el cardenal Carlos Osoro presidió la concelebración eucarística en la fiesta del fundador del Opus Dei. «Qué tarea más impresionante la que nos invita san Josemaría a vivir: en el trabajo cotidiano, configurados con su Hijo, sirviendo con amor ardiente la obra de la redención», expresó Mons. Osoro en la homilía. «Cambiemos esta tierra, queridos hermanos y hagámoslo saliendo con una confianza ilimitada en el Señor. Recordad aquellas palabras de san Josemaría: se trata en una palabra de comportarse como cristianos, conviviendo con todos, respetando la legítima libertad de todos, y haciendo que este mundo nuestro sea más justo», dijo el arzobispo de Madrid.

En Vancouver (Canadá), durante la celebración de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, el 23 de junio, también se recordó a san Josemaría. El celebrante principal de la Eucaristía fue Mons. John Michael Miller, C.S.B., arzobispo de la diócesis. Mons. Miller mencionó la homilía que san Josemaría había pronunciado en 1966 con motivo de la fiesta del Sagrado Corazón. El fundador del Opus Dei animaba «a solicitar al Señor que nos dé un buen corazón capaz de compasión por los sufrimientos de los otros, solamente con un corazón así nos daremos cuenta de que el verdadero bálsamo para los sufrimientos y las angustias en este mundo es el amor, la caridad», recordaba el arzobispo. «Si queremos ayudar a los demás tenemos que amarlos —continuaba Mons. Miller— con un amor lleno de comprensión, dedicación, afecto y humildad voluntaria».

En Líbano, el día 25 de junio, el obispo de la Curia del Patriarcado católico maronita de Antioquía, Mons. Paul Abdel Sater, celebró una Misa solemne en la iglesia catedral (Beirut), para celebrar la fiesta de san Josemaría. Asistieron unas 300 personas. En su homilía, Mons. Abdel Sater explicó algunos aspectos esenciales del espíritu del Opus Dei y agradeció la labor evangelizadora que los fieles de la Prelatura realizan en el país en unión con la jerarquía local. Al final de la Misa los asistentes pudieron venerar la reliquia de san Josemaría.

Romana, Nº 64, Enero-Junio 2017, pag. 164-165.