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Viajes pastorales

Madrid, del 28 de junio al 3 de julio

Los viajes pastorales que el prelado del Opus Dei, Mons. Fernando Ocáriz, realizó a lo largo del verano comenzaron en Madrid. El 29 de junio, festividad de san Pedro y san Pablo, acudió a la parroquia San Josemaría (diócesis de Getafe) para rezar y pedir oraciones por el Papa Francisco, «que lleva sobre sus hombros el peso de toda la Iglesia y de todo el mundo». En la misma jornada visitó los colegios Fuenllana y Andel, y animó a los equipos docentes a dar «siempre prioridad a las familias» en la labor educativa que realizan.

El 30 de junio, por la mañana, visitó el colegio Los Tilos y la parroquia de San Alberto Magno, en el barrio de Vallecas,donde está enterrado el venerable Isidoro Zorzano, uno de los primeros fieles del Opus Dei. Junto a las personas reunidas en el templo encomendó a Isidoro Zorzano las vocaciones sacerdotales, «tan necesarias para toda la Iglesia». Por la tarde, en un encuentro con personas del Opus Dei, subrayó la importancia de la centralidad de Jesucristo en todos los aspectos de la vida: las relaciones sociales, la profesión, la familia, las amistades, etcétera, y animó a descubrir al Señor en la lectura del Evangelio: «Dios se ha hecho visible en Jesucristo, y su vida está presente en el Evangelio», les dijo.

El 1 de julio, el prelado mantuvo varias reuniones familiares con personas del Opus Dei. Recordó que la vida del cristiano se apoya en el amor a Jesucristo: «Nuestra vida no es una novela rosa sino un poema épico, pero siempre con alegría porque contamos con la ayuda del Señor. Nunca estamos solos. Por la comunión de los santos formamos un solo Cuerpo con Jesucristo», afirmó. En otro coloquio, celebrado en el Colegio Retamar, subrayó el valor que el testimonio tiene para la evangelización, algo «que es mucho más eficaz que los discursos teóricos».

El domingo 2 de julio, Mons. Ocáriz participó en dos encuentros con fieles de la Prelatura. Les alentóa conciliar la vida familiar, las exigencias del propio trabajo y la vida espiritual. En ese sentido, recordó la necesidad de poner a Jesucristo en el centro de toda la jornada —con la oración y el trato eucarístico—, «porque de ahí sale la verdadera fuerza para cuidar a la familia, santificar el trabajo y querer a la gente». El prelado dijo también que «el amor a la libertad, herencia de san Josemaría» debe manifestarse especialmente en la educación de los hijos, combinando cariño, amistad, exigencia y oración.

En su último día en Madrid, visitó el hospital Laguna, un centro especializado en cuidados paliativos al final de la vida. Después de acompañar a algunos enfermos, agradeció la labor de los profesionales del centro médico y les animó a considerar que —como recuerda el Papa Francisco— con su trabajo están cuidando la carne de Cristo, también cuando la tarea exige más esfuerzo y se nota el cansancio: «Ved a Jesucristo en cada persona y en cada momento», les aconsejó el prelado.

Portugal, del 4 al 8 de julio

El martes 4 de julio, Mons. Fernando Ocáriz llegó al santuario mariano de Fátima, donde le esperaba el vicario regional del Opus Dei en Portugal, Mons. José Rafael Espirito Santo. Tras depositar un ramo de flores a los pies de la Virgen, se recogió en oración confiándole las necesidades de toda la Iglesia. Antes de continuar el viaje por tierras portuguesas, saludó a algunos matrimonios y charló con un grupo de jóvenes estudiantes que estaban haciendo voluntariado en distintos centros asistenciales de las inmediaciones del santuario.

El 5 de julio, en el centro de convivencias Enxomil, el prelado charló con un grupo de sacerdotes de varias diócesis, sacerdotes de la Prelatura y seminaristas. Por la tarde tuvo dos encuentros con fieles del Opus Dei y saludó también a tres de las primeras mujeres de la Obra en Portugal. Al final de la tarde, en Oporto, pronunció una conferencia sobre la carta pastoral que recoge las conclusiones del reciente Congreso general.

El 6 de julio, el prelado fue recibido por Mons. António Francisco dos Santos, obispo de Oporto, en el palacio episcopal. Dedicó la tarde a reuniones con fieles de la Prelatura. Al final del día tuvo diversos encuentros con grupos de jóvenes en el polideportivo del colegio Horizonte. También saludó a las personas que están promoviendo en Braga la construcción de la nueva sede para un club juvenil.

En la última jornada en el país luso, Mons. Fernando Ocáriz conversó con dos grupos numerosos de fieles de la Prelatura  en el auditorio de la Fundação Cupertino de Miranda de Oporto. «En todas las situaciones de la vida —les dijo el prelado— que nuestro modo de reaccionar sea el modo de reaccionar de Jesucristo». Es posible «con la oración y con la Eucaristía, pues en la Eucaristía nos transformamos en lo que recibimos». También recordó que el Santo Padre le había animado a él, y a través de él a todas las personas de la Prelatura, «a cuidar de la enorme periferia de las clases medias, que viven con lo justo, y que a veces están tan alejadas de Dios», sin olvidar nunca a los más pobres. También en estos encuentros pidió oraciones por la persona e intenciones del Papa.

Barcelona, del 13 al 17 de julio

Mons. Fernando Ocáriz estuvo cuatro días en Barcelona, en los que habló de la alegría de la vida cristiana, de construir la Iglesia y de llevar el amor de Dios a toda la sociedad. Después de visitar al cardenal arzobispo de la ciudad, Mons. Juan José Omella, mantuvo varios encuentros con familias y miembros del Opus Dei en el colegio Xaloc, y visitó a algunos enfermos. «Que no esperemos a circunstancias extraordinarias para volcarnos en la ayuda a los demás, en el cariño a los demás; hay que estar dispuestos en todo momento a servir a los demás viendo a Jesús en ellos», señaló el prelado. Pidió oraciones «por todos los enfermos del mundo», que testimonian en su vida «la lógica de la cruz», «en la que Cristo ha manifestado de modo máximo el amor de Dios por nosotros».

El prelado estuvo en El Raval, uno de los barrios más desfavorecidos de Barcelona, donde pudo saludar a los voluntarios y responsables de Braval y Terral, dos iniciativas sociales que trabajan para dar apoyo socioeducativo a los jóvenes inmigrantes y a sus familias. Son entidades que nacieron alrededor de la iglesia de Santa María de Montalegre. Allí, quiso rezar ante la tumba del siervo de Dios José María Hernández Garnica, uno de los tres primeros sacerdotes del Opus Dei, del que ha comenzado el preceso de canonización. También rezó en el oratorio de Santa María de Bonaigua, en la cripta de Montse Grases, una joven barcelonesa que el Papa Francisco declaró venerable el 27 de abril de 2016.

A lo largo de su estancia en Barcelona quiso estar con algunas de las personas que, en muchos casos impulsadas por san Josemaría, promovieron centros de enseñanza que confían la formación cristiana a la Prelatura. Visitó centros educativos como Pineda, Xaloc, Canigó y la Clínica Universitaria de Odontología de la Universitat Internacional de Catalunya.

Siguiendo los pasos de san Josemaría, que en sus numerosas estancias en Barcelona avivó su devoción a la Virgen, Mons. Fernando Ocáriz acudió a rezar ante la Virgen de la Merced, patrona de la ciudad.

París, del 1 al 5 de agosto

La primera reunión con fieles del Opus Dei en París tuvo lugar a las pocas horas de su llegada, el 1 de agosto. Ese mismo miércoles, Mons. Ocáriz visitó Fontneuve, un centro de la Prelatura que ofrece actividades de carácter espiritual y cultural para chicas jóvenes. «El cristiano está llamado a ser alegre, a vivir el buen humor, y a transmitir serenidad. ¿Por qué? Porque es hijo predilecto de Dios», dijo a las jóvenes allí reunidas. Con palabras de san Josemaría, Mons. Ocáriz recordó que también se puede estar alegres en los momentos difíciles, con la ayuda de la oración. A continuación, participó en una reunión en Garnelles, un centro cultural junto al río Sena.

El 2 de agosto Mons. Fernando Ocáriz acudió a Couvrelles, localidad en la que algunos fieles del Opus Dei, de Francia, Italia, Filipinas, España y Oriente Medio estaban participando en un curso de formación cristiana. Le presentaron diversas iniciativas sociales y de evangelización que llevan a cabo en sus países. Mons. Ocáriz les recordó la eficacia de la comunión de los santos, gracias a la cual podemos ayudarnos los unos a los otros. «No vivimos como seres aislados: cada una de nuestras acciones, cada una de nuestras oraciones tiene un impacto en la vida de los demás».

A media tarde del 4 de agosto, el prelado visitó la capilla de la Medalla Milagrosa de París. Pudo saludar a las Hermanas de la Caridad, las religiosas que se encargan de la acogida de los fieles, y subió al primer piso de la capilla para recitar el rosario. El día anterior, había compartido con algunos las intenciones que más tarde confiaría a la Virgen: la Iglesia y el Papa, los fieles del Opus Dei y sus iniciativas apostólicas repartidas por todo el mundo. Asimismo, subrayó la importancia de rezar por el Santo Padre, al que se le ha confiado una importante misión: «El Concilio Vaticano I especificó que la misión del Papa es asegurar la unidad de los católicos. La misión es, por tanto, difícil. Para lograrlo, necesita nuestra ayuda y nuestra fidelidad».

Mons. Fernando Ocáriz acudió igualmente a la parroquia española de París, en la que fue bautizado el 18 de noviembre de 1944. El párroco le acogió calurosamente. Juntos rezaron unos instantes en la iglesia y luego acudieron a consultar el registro de bautizos, donde queda constancia del sacramento. Antes de marcharse, Mons. Ocáriz dejó este texto en el libro de firmas: «Con la alegría de visitar a esta iglesia donde recibí el santo Bautismo, con mi oración por la comunidad que lleva adelante la labor pastoral entre los españoles de París».

Durante su quinto día de permanencia en París, el prelado recibió a varias familias.

Alemania, del 5 al 22 de agosto

Mons. Fernando Ocáriz estuvo en Alemania del 5 al 22 de agosto. Aprovechó su estancia en Solingen para reunirse con fieles de la Prelatura en las ciudades vecinas de Bruselas, el 12 de agosto, y Ámsterdam, el 14 de agosto.

El sábado 19 celebró la Santa Misa en la parroquia de San Pantaleón de Colonia, con 30 sacerdotes de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. «Cada uno en su ambiente, en la familia, en el trabajo, en las relaciones sociales, puede y debe hacer presente la palabra de reconciliación de Jesucristo. ¡Qué misión tan grandiosa, a pesar de nuestra propia debilidad!», dijo el prelado en la homilía, recogida íntegramente en la sección correspondiente de este boletín. Al final de la Santa Misa, en la que se recordó especialmente a las víctimas de los atentados terroristas de Barcelona (España), Mons. Ocáriz agradeció a Dios el hecho de que la Iglesia sea realmente una gran familia, y pidió que sus fieles estén siempre muy unidos entre sí y con el Papa: «Que no falte en nuestro día una oración frecuente por el Papa, por sus intenciones, por su trabajo de pastor de la Iglesia universal», dijo.

Ese mismo sábado, el prelado tuvo un encuentro con sacerdotes de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. Por la tarde, participó en otras reuniones con fieles de Prelatura y visitó la residencia universitaria International College Campus Muengersdorf.

Bélgica, 12 de agosto

Con ocasión de su primer viaje a Bélgica como prelado, Mons. Fernando Ocáriz tuvo dos reuniones con personas del Opus Dei en el centro de conferencias Dongelberg. «Todas nuestras actividades deben estar centradas en Cristo», les dijo el prelado. «Debemos serle fieles en nuestra vida diaria. Ser fiel a una Persona, Jesucristo, motiva mucho más que ser fiel a una idea», añadió.

Los participantes hicieron preguntas sobre el sentido del dolor, el apostolado con personas que no creen en Dios, el testimonio cristiano en un ambiente profesional alejado de la fe, la contribución al impulso evangelizador en otros países, el amor al Papa y a la Iglesia, la actitud que se puede tener con los hijos cuando tienden a dejarse llevar por modas que no les ayudan... Entre otros consejos, el prelado subrayó la importancia de la amistad: «Se trata de conocer bien a los otros y de dejarnos conocer, dando testimonio de las realidades que llevamos en el corazón. Nuestras conversaciones deben ser siempre serenas».

Holanda, 14 de agosto

El prelado se desplazó desde Solingen (Alemania) al centro cultural Zonnewende, en Ámsterdam, para compartir un rato de conversación con los fieles de la Prelatura de la Región de Holanda y con los asistentes al curso internacional que se estaba celebrando en esas instalaciones. Mons. Ocáriz también tuvo reuniones con grupos de mujeres de la Prelatura de Holanda. «El Opus Dei no existe para organizar actividades o construir edificios. El Opus Dei es su gente, cada persona que responde a una llamada de Dios, buscando la santidad en el trabajo y la vida ordinaria» dijo el prelado en esos encuentros. Al final del día, tras rezar en el oratorio de Zonnewende, regresó a Alemania.

Milán, del 22 al 25 de agosto

Mons. Fernando Ocáriz llegó a Milán el 21 de agosto por la tarde. Fue a rezar ante los restos mortales de María Dolores Jiménez, una fiel de la Prelatura que había comenzado la labor apostólica del Opus Dei en Milán y que falleció unas horas antes de su llegada.

El 22 de agosto charló con un grupo de estudiantes que reciben formación espiritual en centros de la Prelatura de algunas ciudades del norte de Italia, se reunió con varias familias y visitó la parroquia de San Gioachimo, que la archidiócesis de Milán ha confiado a sacerdotes del Opus Dei. Acompañado por el párroco, don Marco Busca, el prelado invitó a los presentes a rezar por el cardenal Angelo Scola y por su sucesor al frente de la Iglesia en Milán, monseñor Mario Delpini.

En esa misma parroquia, el 23 de agosto celebró la Misa exequial por María Dolores Jiménez. La jornada prosiguió en el centro cultural Castello di Urio, donde algunas personas del Opus Dei pasaban un periodo de estudio y descanso. «Vivir el Evangelio en el cumplimiento de los propios deberes comporta siempre beneficios de naturaleza social. Vivir como cristianos en medio del mundo, esta sí que es una verdadera revolución, sin violencia de ningún tipo», les dijo, entre otras cosas, Mons. Ocáriz.

El 24 de agosto tuvo un encuentro con sacerdotes de varias diócesis italianas. «Hemos sido enviados por el Señor —explicó el prelado—, que quiere actuar a través de nosotros. Trabajemos con fe y esperanza, démonos a los demás con generosidad, sin cálculos humanos, poniendo a Jesús en el centro de cada una de nuestras actividades». Un consejo que transmitió también al grupo de universitarios con los que compartió otro rato de conversación.

Al final de la jornada se reunió con un grupo de familias. Trataron de algunos desafíos actuales como la educación de los hijos, el cuidado de los ancianos, el acompañamiento de las familias jóvenes, la fortaleza para afrontar las contrariedades o los sufrimientos que pueden aparecer en el seno familiar.

El viernes 25, Mons. Ocáriz visitó al arzobispo emérito de Milán, Card. Angelo Scola, acompañado por el vicario del Opus Dei en Italia, el Rev. Matteo Fabbri. Más tarde, en la catedral, se recogió en oración ante el Sagrario del altar mayor, encendió una vela a la imagen de la Madonna dell’Aiuto y quiso rezar junto a las tumbas de tres arzobispos de Milán: el beato Ildefonso Schuster, el cardenal Carlo Maria Martini, arzobispo de Milán de 1979 a 2002, y el cardenal Dionigi Tettamanzi, que había fallecido veinte días antes.

A continuación, Mons. Ocáriz tuvo un encuentro con fieles de la Prelatura en el Centro de Porta Vercellina y con las personas que trabajan en la administración de la Residencia Torrescalla. A final del día, en una tertulia con familias, el prelado comentó que «encontrar a Jesucristo en el trabajo y en la familia es inseparable de intentar transmitirlo a los demás» y por tanto «es imposible buscar la santidad sin comunicarla». Recordó también la importancia de encender en los hijos el deseo de servir a los demás: «Cuando un niño tiene la oportunidad de ayudar a un pobre, es feliz y descubre algo nuevo. Así que no podemos dejar que las cosas materiales los dominen».

El 26 agosto por la mañana concluyó el viaje pastoral en el norte de Italia.

Marsella, del 26 al 28 de agosto

Mons. Fernando Ocáriz llegó a Marsella el 26 de agosto. Durante dos jornadas pudo reunirse con algunos fieles de la Prelatura, cooperadores y distintas personas que participan en actividades de formación cristiana promovidas por fieles del Opus Dei.

«Todos tenemos un modo eficacísimo de llevar a Cristo a las almas: el trato personal de amistad», explicó el prelado en uno de los encuentros. Les animó a transmitir a los demás la alegría del propio encuentro con Jesucristo, y a «hacerlo con un ánimo que nace de la fe», fe en que «nada de lo que hacemos se pierde», dijo el prelado recordando unas palabras de san Josemaría.

Torreciudad, 3 de septiembre

Con motivo de las ordenaciones sacerdotales de dos diáconos del Opus Dei, Mons. Ocáriz transcurrió unos días en el Santuario de Torreciudad, donde pudo conversar con varios grupos de jóvenes que, durante esos días, participaban en actividades de formación cultural y cristiana en las cercanías del Santuario. Con el próximo Sínodo de Obispos sobre los jóvenes, la fe y la vocación como trasfondo, el prelado les aconsejó que «para saber qué es lo que tenemos que hacer, sobre todo cuando se trata de algo tan serio como la vocación a la que Dios nos llama —porque todos tenemos vocación, la vocación cristiana que se concretará de modos diversos y siempre será una llamada a la santidad— necesitamos pedir al Señor luz para ver y fuerza para querer».

Mons. Ocáriz también compartió un rato de conversación con los familiares y amigos de los dos nuevos sacerdotes ordenados el 3 de septiembre. «El sacerdocio —les dijo— es ciertamente un gran don de Dios para quien lo recibe, pero también es un gran don de Dios para todos: pensad que con nuestras pobres manos, con nuestra pobre voz, se hace presente, realmente, toda la eficacia del mismo Sacrificio de la Cruz, la redención del mundo».

Reino Unido, del 14 al 17 de diciembre

Mons. Fernando Ocáriz estuvo en Londres en diciembre del 2017. Su última estancia en este país había sido en el 2008, cuando acompañó a Mons. Javier Echevarría, anterior prelado, en su viaje pastoral al Reino Unido. Siendo su primera visita a la región como prelado, el motivo principal era estar con sus hijas e hijos espirituales, y animarles en la labor apostólica.

El viernes 15 se reunió con el cardenal Vincent Nichols, arzobispo de Westminster, y visitó la catedral, donde ya había estado san Josemaría casi 60 años antes. Por la tarde tuvo reuniones con sacerdotes, con grupos promotores de colegios en Londres y con directivos de iniciativas de orientación familiar. También pudo visitar las residencias universitarias Dawliffe Hall y Netherhall House y tener allí tertulias con grupos de fieles del Opus Dei y sus amigos.

El sábado 16 estuvo con grupos de jóvenes tanto en Brentor, un centro de atención y formación para inmigrantes, como en Netherhall House. Por la tarde tuvo una reunión con varios centenares de personas en Ashwell House, una residencia femenina para estudiantes de las universidades de la capital inglesa.

Aunque no pudo visitar otras iniciativas apostólicas, grupos de profesores y alumnos de The Laurels y The Cedars pudieron saludarle y hablarle de esos colegios, así como socios de los diversos clubs de bachilleres en Londres y otras ciudades del país.

Romana, Nº 65, Julio-Diciembre 2017, p. 277-284.