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El cardenal Robert Sarah ordena a 31 sacerdotes de la Prelatura (5-V-2018)

El cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, ordenó 31 nuevos sacerdotes de la Prelatura del Opus Dei, provenientes de 15 países, en una ceremonia que tuvo lugar el sábado 5 de mayo en la basílica romana de San Eugenio.


«La Biblia presenta al sacerdote como el hombre de la Palabra de Dios», explicó durante la homilía. «El hombre contemporáneo se dirige al sacerdote buscando a Cristo. Sobre las cuestiones económicas, sociales o políticas puede consultar a tantas otras personas competentes en la materia», añadió. En la Sagrada Escritura, «el sacerdote es también presentado como el hombre del perdón». «Como el santo Cura de Ars o el Padre Pío, el sacerdote es el apóstol del confesionario tal y como recordaba hace pocos días el papa Francisco», recordó.


El cardenal Sarah también se refirió al sacerdote como «amigo de Cristo». Un amigo al que se reconoce de modo especial en la Eucaristía, pues «no existe Eucaristía sin sacerdocio, al igual que no existe sacerdocio sin Eucaristía». Por eso —añadió— «cada día, necesitamos de la Eucaristía para vivir nuestro sacerdocio y para ser audaces mensajeros del Evangelio en medio de los sufrimientos, las dificultades y las hostilidades que nos puedan asediar». Invitó a los nuevos sacerdotes a buscar la santidad y ser hombres «de profunda vida interior». Citando a san Josemaría explicó que «el sendero, que conduce a la santidad, es sendero de oración; y la oración debe prender poco a poco en el alma, como la pequeña semilla que se convertirá más tarde en árbol frondoso» (Amigos de Dios, n. 295).


El sacerdocio es servicio a la Iglesia y a todas las almas. «Como habéis aprendido de san Josemaría y de todos sus sucesores, sed siempre muy leales al Romano Pontífice, a los obispos, sucesores de los apóstoles, y a vuestro prelado; quered a los sacerdotes de cada diócesis; rogad con constancia al Señor que envíe muchos operarios a toda su mies, que mande muchos sacerdotes santos, constituidos como custodios para apacentar la Iglesia de Dios, que él adquirió con su sangre (cfr. Hch 20, 28)», afirmó el cardenal.


El obispo consagrante felicitó a los padres y hermanos de los nuevos sacerdotes: «Desde hoy tendréis a alguien de vuestra sangre que intercederá especialmente por vosotros ante el Señor. Al mismo tiempo, todos hemos de rezar por ellos más que antes, pues es grande la responsabilidad que han asumido».


Al concluir la ceremonia, el cardenal regaló a cada uno de los nuevos sacerdotes un rosario y un pequeño icono de la Virgen de la Ternura. «Os la entrego ­—les dijo— para que podáis uniros más estrechamente a María Santísima y para pediros que también recéis por mí».


Los nuevos presbíteros son: Pablo González-Villalobos Bérgamo (España), Francisco Javier Fernández Centeno (España), Agustín Alfredo Silberberg Muiño (Argentina), Alejandro Gratacós Casacuberta (España), Juan José Velasco Fernández (España), Antonio Vargas-Machuca Salido (España), Francis Anthony Jose Inzon Ong III (Filipinas), Francisco Felipe Nieto López (España), Gonzalo Trelles Villanueva (España), Juan Suárez-Lledó Grande (España), Ignacio María Varela Vega (Uruguay), Luis Poveda Talavera (España), Manuel Ignacio Candela Temes (España), Alberto de Ángel Castel (España), Michele Crosa di Vergagni (Italia), Jorge Segarra Taús (España), Àngel Miquel Aymar (Eslovaquia), Jude Kasirima Karuhanga (Uganda), Pedro Emeka Okafor (Nigeria), Alfred Robert Cruz Vergara (Filipinas), Pierre Laffon de Mazières (Francia), Frederick Vincent Ifechukwude Oraegbu (Nigeria), Yao N’zian Jean Eudes Téhia (Costa de Marfil), Raphael Rezende Fernandes (Brasil), Anthony Elobuike Asogwa (Nigeria), Martijn Sebastian Pouw (Holanda), Ignacio Ramoneda Pérez del Pulgar (España), Alberto José Ospina Sánchez (Colombia), José Guillermo Muñoz Maldonado (Colombia), Donatus Dedan Wainaina (Kenia) y Manuel Alejandro Vielma Alvarado (Venezuela).

Romana, Nº 66, Enero-Junio 2018, p. 161-162.

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