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21 de mayo. Misa de acción de gracias, Basílica de San Eugenio, Roma

La basílica de san Eugenio de Roma acogió el 21 de mayo una misa de acción de gracias celebrada por Mons. Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, en la que participaron numerosas familias romanas y otras personas de numerosos países que se habían trasladado a Europa para asistir a la ceremonia de beatificación.


Al mirar la vida de Guadalupe –señaló Mons. Ocáriz– resalta especialmente su alegría: «Se trataba de una alegría profunda, no superficial, que generaba serenidad en los momentos difíciles, que le permitía ser amable con personas muy diversas, que era compatible tanto con el trabajo intenso como con el descanso».


La alegría de Guadalupe se fundamentaba –explicó el prelado– en la unión con Jesucristo, que le llevaba a olvidarse de sí misma, procurando comprender a cada persona, para ayudarla mejor, buscando el trabajo menos agradable para facilitar el de los demás.


El prelado subrayó también que «estos días, que hemos vivido al ritmo de la beatificación de Guadalupe, nos recuerdan una vez más que la santidad –a la que el amor de Dios nos llama– es para todos una posibilidad real».


El Papa Francisco se había referido a la nueva beata Guadalupe Ortiz de Landázuri dos veces en los días posteriores al 18 de mayo, tanto en una carta que se leyó en la ceremonia de beatificación de Madrid, como con motivo del rezo del Regina Coeli en la Plaza de San Pedro, señalando que «su testimonio es un ejemplo para las mujeres cristianas comprometidas en actividades sociales y en la investigación científica».


El comité organizador de la beatificación quiso imprimir a la ceremonia un carácter solidario: a través de la ONG Harambee, costeará becas de movilidad, gracias a los donativos de los asistentes a las diferentes ceremonias, para que, durante la próxima década, cien científicas africanas puedan mejorar su formación profesional en países europeos y mejorar sus condiciones para liderar el progreso social desde sus propios países de origen.


En los días siguientes a la beatificación se celebraron misas de acción de gracias en distintos lugares del mundo, como la basílica de Nuestra Señora de Luján (Argentina), Barcelona (España) o en la parroquia de Santo Tomás Moro, en Londres (Inglaterra). En la Misa celebrada en esta ciudad, el concelebrante principal fue Mons. Nicholas Morris, vicario regional del Opus Dei en Gran Bretaña. En el nártex de la iglesia se instaló una exposición sobre la vida de la nueva beata. «No podía imaginar que la gente se llevaría tantas novenas y estampas de la beata», comentó el organizador de la muestra.

Romana, Nº 68, Enero-Junio 2019, p. 28-30.

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